Vacuna COVID niños o casco de bicicleta para sentarse en el sofá

Publicado por medico a cuadros el

Son malos tiempos para la expresión libre así que le he dado muchas vueltas a la posibilidad de escribir este artículo. Vivimos una época compleja en la que la opinión, incluso expresada desde el rigor, el respeto y el estudio, puede reportar terribles ataques personales, contra reputación y credibilidad. Aun así, la ocasión lo requiere y he decidido atreverme. Me siento en la obligación como médico, de expresar la conclusión a la que llego respecto a la vacunación covid en niños, aunque me pueda costar algún esperado linchamiento en redes.

Se acaba de aprobar la vacuna covid para niños. Es curioso que hasta este momento la comunidad científica parecía tener claro que la vacuna no era pertinente en niños. Ahora que hay vacuna, curiosamente entramos en esta ya asentada Medicina Basada en la Disponibilidad. Hay una vacuna aprobada, ¿debemos ponérsela a los niños?

Sorprende que la comunidad pediátrica, representada por la Asociación Española de Pediatría se haya manifestado repetidamente contra la vacunación de niños hasta hace apenas días y tras anunciar que la Agencia Europea del Medicamento aprueba una vacuna, su discurso haya cambiado  para posicionarse a favor. Esta mutación no ha estado basado en nuevos estudios que avalen su necesidad o en un cambio epidemiológico . El razonamiento es vago, apenas científico e insustancial. No dudo que la AEP tenga sus razones para ese cambio de opinión pero poco tienen que ver con las que dan en su nota de prensa. Quizá algún día lo entendamos o…quizá no.

1 -QUE SEA NECESARIA-

Para valorar si es necesaria podemos tener en cuenta cómo afecta el covid a los niños: mortalidad, morbilidad y síndrome post covid (traducción: si les mata, cuánto les enferma y cómo les afecta a la larga)

Pues bien, la mortalidad es estadísticamente nula para niños. Durante el primer año de pandemia fallecieron en España un total de siete niños por covid. No conocemos cual era el perfil de estos desafortunados pequeños pero probablemente similar a lo publicado en otros países, niños que padecían ya enfermedades de base graves. El riesgo de fallecer por covid es del 0,000% y las posibilidades de sobrevivir del 100% (99,999999…%)

Los niños que enferman de covid lo hacen mayoritariamente con cuadros leves o asintomáticos. Las hospitalizaciones son pocas y probablemente, una vez más, en niños con padecimientos graves y crónicos. El 99,3% de los casos pediátricos con prueba diagnóstica positiva para SARS-CoV-2 no presentan síntomas o tienen clínica leve,

Respecto al síndrome post covid, apenas hay datos, hay muy pocos estudios (esto es en si mismo muy significativo) y no sabemos con certeza a cuantos niños pudiera afectar. Un artículo del Lancet apunta a un 8% de los niños que padecen covid pero advierten que se necesitan más data.  Si miramos más ampliamente al síndrome post covid o long covid en adultos, hay dos estudios de interés. Uno también del Lancet en el que advierte que se está atribuyendo al covid síntomas posteriores que nada tienen que ver y por otro lado, un estudio publicado en Nature explica que no parece claro que la vacunación evite el síndrome post covid, si se produce contagio. Quitando toda jerga: serían muy pocos los niños que arrastran síntomas, la vacuna probablemente no les protegería de esta posibilidad y además no está aun clara la realidad de esos síntomas a largo plazo y su relación con el virus.

Podemos concluir, con los datos que llevamos acumulando dos años, que la vacuna no es necesaria en niños.

2QUE SEA SEGURA

Este segundo apartado no debiera ser tan importante. Si una vacuna no es necesaria, no tiene relevancia si es o no segura. En ningún momento nos vamos a plantear en España si es pertinente vacunar a todos los niños de Fiebre Amarilla, la vacuna es segura pero no la necesitan.

Pero dado que a nivel institucional pueda ignorarse la necesidad de la vacuna, parece clave valorar el balance riesgo-beneficio. El principio de precaución es esencial, sobre todo cuando se refiere a niños. En el caso de los ancianos el riesgo de sufrir efectos secundarios parece asumible dado que el virus ha matado a miles. En el caso de un niño sano, cualquier efecto secundario, principalmente si es grave, es inasumible por definición. Hay quien aduce que todos los fármacos tienen efectos secundarios, hasta el paracetamol, pero no es lo mismo el necesario tratamiento de una enfermedad o síntoma que un producto utilizado para evitar una enfermedad o síntoma. Si los niños no enferman con el covid, es inaceptable la posibilidad, aunque sea remota, de hacerles enfermar con una vacuna.

Entre la maraña de datos existentes, es difícil discernir cuanto riesgo suponen estas vacunas, pero la realidad es que los casos de miocarditis y pericarditis en jóvenes y adolescentes, han paralizado las vacunaciones en algunos países. La vacuna que se planea poner a niños es específica y ya se está poniendo en EEUU pero la realidad es que las vacunas  sí producen efectos secundarios más graves y con más frecuencia de lo que estamos acostumbrados con las vacunas tradicionales (virus inactivados o atenuados). Estudios que comparan de manera específica la incidencia de eventos cardiacos en adolescentes entre 12 y 19 años concluyen que es más frecuente post vacunación que post infección. Otro estudio en menores de 20 años indica que la incidencia podría ser hasta seis veces mayor con la vacuna que con la infección. El JCVI (Joint Committee on Vaccination and Inmunization), o comité asesor de vacunas al gobierno británico hizo esta estimación de beneficio-riesgo que la BBC convirtió en gráfico:

Aunque se viene asegurando que los efectos secundarios a medio o largo plazo no existen, “porque ninguna vacuna los ha causado”, es importante recordar que el mecanismo de acción no es el mismo y además es relativamente nuevo. Los efectos a medio o largo plazo los comprobaremos con el tiempo pero ya hay algunos estudios de laboratorio inquietantes. Que las vacunas puedan provocar alteración del sistema inmunitario o circulatorio puede ser asumible si tienes 70 años pero no con 7.

3 -QUE SEA EFECTIVA

Sabemos que la vacuna está evitando parcialmente en adultos enfermedad grave, hospitalización y muerte. No evita casos leves que es exactamente la clínica que sufren los niños.

Pero veamos otro punto de vista que se está imponiendo, vacunar a los niños para proteger a los adultos. Es imposible no hacer un planteamiento estrictamente ético para empezar. Una sociedad que coloca a sus niños de escudo para proteger a los adultos, es una sociedad que ha perdido el norte, que está podrida. La sociedad está para proteger a sus niños, la ciencia está para proteger a los niños…¿en qué tipo de mundo esto ocurre al revés?

Pero pongamos que aceptamos que ya vivimos en este tipo de sociedad, ¿es la vacuna efectiva en crear inmunidad de grupo? No, ya sabemos que nunca tendrá el efecto de inmunidad de rebaño, es imposible. Pero además, está tambien comprobado que una persona vacunada si se infecta, puede transmitir el virus, es decir un no vacunado y un vacunado son prácticamente iguales a la hora de cortar la transmisión, ambos contagian el virus. Esto es esencial a la hora de considerar no solo la vacunación de los más pequeños sino de imponer medidas restrictivas para no vacunados y sus pasaportes covid. Epidemiológicamente no tienen sentido.

Hay un dato interesante, una proporción enorme de niños han pasado la covid de forma asintomática y hay evidencia de que los efectos secundarios de las vacunas pueden ser más graves en personas que ya han pasado la infección. En algunos países no se vacuna a quien demuestra que ha pasado la infección. ¿Cómo sabemos qué niños la han pasado si lo han hecho de manera asintomática?

Y si empezamos a vacunar a los niños y dado que el efecto es muy limitado, un último estudio apunta a 90 días, ¿cuántas vacunas les vamos a poner a los niños y qué efecto podrá tener sobre su salud a largo plazo? Puede que ninguno, puede que les enfermemos. Los niños no son billetes de lotería. ¿Por qué jugárnosla?

Es asombroso que desde la OMS se esté pidiendo a los países que no vacunen a los niños para que haya vacunas en países en vías de desarrollo. Es comprensible que esto puede ser un gran mensaje global humanitario pero decir que vacunar a los niños es beneficioso pero menos urgente es aumentar la ansiedad de miles de padres. Si la vacuna es innecesaria en niños, que lo digan abierta y directamente, pero que no coloquen tan crudamente la importancia de su salud sobre la de terceros. Un gesto humanitario convertido en una nueva agresión a los niños.

CONCLUSIÓN

Es una buena noticia que exista una vacuna para niños que puede ser recetada de manera específica a los pequeños en grupos de riesgo (enfermedad neurológica grave, obesidad…etc). Que sea cada pediatra que conoce a sus  pacientes quien decida, basado en la salud y la situación familiar y ambiental.

No existe justificación para vacunaciones infantiles masivas ni vacunódromos, que evidencian un mero interés político o social  pero que tienen poco que ver con epidemiología o medicina. En España tenemos las mejores tasas de vacunación infantil del niño en lo referente al calendario vacunal oficial. Las familias respetan el criterio de sus pediatras y médicos de familia. Dejemos que sean los profesionales quienes decidan los casos puntuales que requieren vacunación, informando claramente de balance beneficio-riesgo evitando además resquebrajar una relación imprescindible para la salud de los niños. Que sean los médicos quienes decidan, basados en cada niño y cada familia, si necesitan o no vacuna. Que se favorezca un buen consentimiento informado.

Si existe un verdadero interés en proteger a los niños y en mejorar su calidad de vida, tiene mucho más sentido facilitar tests de antígenos para controlar los brotes e invertir en dotar a los colegios de filtros HEPA para que puedan este invierno cerrar un poco más las ventanas ahora que las temperaturas están cayendo. Y por supuesto, es imprescindible detener las maniobras de destrucción del SNS, garante de la salud de niños y mayores en toda España

A día de hoy, administrar vacunas covid a los niños tiene el mismo sentido que ponerles manguitos, cascos o cinturón de seguridad cuando están en el sofá de su casa.

COI: ninguno

*Soy médico de urgencias y durante más de diez años me dediqué casi exclusivamente a urgencias pediátricas en UK (Leeds General Infirmary, Leeds). Actualmente no hago medicina asistencial. Dado que me dedico a la comunicación, utilizo una gran parte de mi tiempo revisando publicaciones y estudios. Durante la pandemia he contribuido con mis infografías y videos y con la coordinación de una plataforma de profesionales altruista como apoyo a los pacientes.  

Fuente: medicoacuadros

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