Por un protocolo COVID en los colegios coherente con el avance del conocimiento científico

Somos un grupo de madres y padres de Cantabria, entre los que nos encontramos docentes y sanitarias, preocupados por cómo la pandemia COVID está afectando a niñas y niños y jóvenes, y en particular por cómo algunas medidas de prevención de la transmisión tomadas fundamentalmente en al ámbito escolar, pueden no tener una justificación científica y epidemiológica.

Llevamos meses de formación, estudio de artículos científicos o recopilando y comparando los protocolos escolares en diferentes comunidades autónomas (C.C.A.A). Después de varias reuniones lanzamos una propuesta de cambio de algún punto del protocolo COVID de los colegios en Cantabria. Hacemos un llamamiento a familias, equipos directivos, AMPAS, sindicatos, colegios profesionales y asociaciones, para adherirse a esta solicitud, y que estos cambios cuenten con los apoyos necesarios para conseguir que sean implementados, cambios que por otro lado ya están en funcionamiento en otras C.C.A.A.

1. Que en educación primaria se aplique el mismo protocolo de los institutos en lo relativo a la búsqueda de contactos estrechos y la decisión consecuente de qué alumnos/as tienen que ser confinados.

2. Que ante un niño/a que inicia síntomas en el aula, sea un profesional sanitario (pediatra o enfermera en coordinación con un pediatra) quien solicite la prueba diagnóstica necesaria, y no dependa de la activación del protocolo por el centro escolar saltándose al profesional sanitario competente para ello.

3. Una mayor vigilancia, y que esta sea realizada por parte de la Consejería de Sanidad, de la aplicación de los protocolos en los centros educativos. Estamos encontrándonos, con que algunos centros educativos están tomando medidas a mayores de lo que los protocolos establecen.

4. Que se impulse y apoye a los centros educativos que están programando actividades al aire libre

5. Por último, solicitamos que se hagan públicos:

  1. Los datos de transmisión comunitaria en los centros educativos.
  2. Los datos de transmisión comunitaria entre en ludotecas y otros espacios públicos y privados

A continuación justificamos estos cinco puntos. No sin antes reflejar algunos datos relacionados con la realidad de la enfermedad por covid en niñas/os y jóvenes, su capacidad de trasmisión, la transmisión comunitaria en los centros educativos y la repercusión en el desarrollo psicológico y educativo de niñas/os de las medidas adoptadas para evitar la transmisión:

  • La enfermedad por covid en niños y niñas es más leve que en adultos. Los ingresos en UCI y la mortalidad es excepcional y asociada a menudo a enfermedades subyacentes. Así lo refleja en España la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (1). Cifras similares se dan en otros países, como revela la revisión sistemática de Liguoro y otros (2).
  • La transmisibilidad en niñas/os es mucho menor que en adultos (con un 56% de menor riesgo de ser contacto infeccioso) (3). También en España estudios como el realizado en el hospital Vall d´Hebrón concluyen de la misma manera (4).
  • El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) ya el 6 agosto hablaba de que la transmisión de niño a niño en las escuelas es poco común y no es la causa principal de la infección por SARS-CoV-2 en ellos (5). Similares resultados aportan recientes estudios realizados en Noruega (6) y Francia (7). El informe del ECDC aporta algo esencial a la hora de establecer políticas de cierre de escuelas, y es que la mayor contagiosidad se da en entornos domésticos y no en escolares. Una gran encuesta de seroprevalencia de España también destacó el mayor riesgo de infección en el hogar en comparación con las exposiciones fuera del hogar (8). Los últimos datos de Febrero ofrecidos por el Ministerio confirman que a partir de la semana 37 (inicio del colegio) el porcentaje de niñas/os contagiados respecto al total en el primer trimestre del año, no difiere (incluso es algo menor) al de agosto (9).
  • En estudios observacionales de niñas/os en edad escolar, el cierre de la escuela relacionado con COVID-19 se asoció con un aumento de los síntomas de depresión, autolesión no suicida, tendencias suicidas y / o ansiedad. Los cierres de escuelas relacionados con emergencias de salud también se han asociado con un mayor riesgo de violencia y vulnerabilidad y una disminución de las referencias a los servicios de protección infantil. Los niños/as y adolescentes vulnerables corren un riesgo especial de sufrir violencia y efectos adversos en la salud mental (10). Las consecuencias en relación a las conductas adictivas con las tecnologías de la información y comunicación también forman parte de las consecuencias de los confinamientos (11).

Con los datos y evidencia científica relatada, exponemos a continuación cuales son los cambios que creemos deberían implementarse, ya que entendemos que de forma acientífica las medidas más restrictivas están acumuladas en las/os menores de edad escolar. En salud pública medidas drásticas pueden provocar más daño del que evitan. El avance del conocimiento científico permite establecer un mejor equilibrio en los protocolos diseñados para reducir la transmisión del COVID en las escuelas, entre la protección de la salud, el derecho a la educación y la salud psicológica de los/as menores. Por eso pedimos a la Conserjería de Sanidad y Educación la modificación de dichos protocolos en el siguiente sentido:

  1. Que en primaria se aplique el mismo protocolo de los institutos en lo relativo a la búsqueda de contactos estrechos y la decisión consecuente de qué alumnos/as tienen que ser confinados. Mientras que en educación primaria, cuando hay un positivo en la clase, son todos los alumnos los que deben confinarse, a partir de primaria se confinan aquellos que han estado en contacto con la persona positiva sin mascarilla más de quince minutos. Sin embargo la evidencia científica revela que los niños y niñas en edad escolar son menos transmisores que los adolescentes y adultos, tal como refleja el informe de la Asociación Española de Pediatría (AEP) (12). Además, los niños no asumen peor las medidas preventivas (mascarilla, lavado de manos…), ni tan siquiera el número de alumnos por aula es mayor en primaria que en secundaria. A lo anterior hay que añadir que un joven es más autónomo para quedarse en casa mientras sus padres y madres están trabajando, por lo que la situación familiar se ve mucho más afectada cuando son los niños los que se confinan.
    Lo que solicitamos (equiparar el protocolo de secundaria a primaria en cuanto a la definición de contacto estrecho) es algo que ya  forma parte de los protocolos de varias C.C.A.A. como: Aragón, Castilla y León o Murcia, y ha sido una medida eficaz en la transmisión comunitaria del virus. Navarra ya lo ha acordado en una reunión del Comité Técnico de Coordinación Covid-19 por la educación.
  2. Que ante un niño/a que inicia síntomas en el aula, sea un profesional sanitario (pediatra o enfermera en coordinación con un pediatra) la persona que solicite la prueba diagnóstica necesaria, y no dependa de la activación del protocolo por el centro escolar saltándose al profesional sanitario competente para ello. Esto creemos que está ocasionando:
    2.1 Una sobrecarga del profesorado y los centros educativos, que tienen que asumir una responsabilidad que excede sus competencias y capacitación.
    2.2 Pruebas innecesarios a niños/as, que suponen más gasto, más molestias y más días de confinamiento injustificados.
    Se está dando la circunstancia, de que el protocolo se activa en el centro escolar por un dolor de cabeza que cede al llegar la niña/o a casa, pero teniendo ya una cita para realizar una prueba de PCR. Incluso por sintomatología no asociada a enfermedad por COVID.
    Lo que pedimos es algo que está implementado en la mayoría de C.C.A.A: el profesional sanitario de referencia y la vía de acceso a él puede ser diferente. Así mismo, sabemos del apoyo fundamental que están realizando en colegios de otras CCAA las enfermeras escolares que en nuestra comunidad no existen. En cualquier caso, la indicación de una prueba diagnóstica no debe estar en manos del centro escolar (al activar el protocolo), por los dos motivos antes señalados.
  3. Una mayor vigilancia, y que esta sea realizada por parte de la Conserjería de Sanidad, de la aplicación de los protocolos en los centros educativos. Estamos encontrándonos, con que algunos centros educativos están tomando medidas a mayores de lo que los protocolos establecen. ¿No es suficiente el protocolo acordado? Esto está generando:
    3.1 Inseguridad  de las familias respecto a las recomendaciones establecidas en el protocolo.
    3.2. Desprotección de las familias.
    3.3 Desigualdad entre centros educativos.
    Desde recomendaciones a los niños/as para que mantengan la distancia de seguridad en el juego (contradiciendo la definición de grupo estable de convivencia del protocolo del Ministerio y de Cantabria que explicita lo contrario), hasta centros escolares que han emitido recomendaciones escritas a las familias para no llevarles al colegio en circunstancias en las que el protocolo dice que pueden ir. Incluso, más allá de una recomendación, han dicho a las familias que el aula permanecería cerrada. Entendemos que es un abuso de poder injustificable y que los centros que quieran cambiar los protocolos, tienen los cauces para proponerlo.Recordamos que en salud pública medidas drásticas pueden provocar más daño del que evitan, que los confinamientos tienen las consecuencias antes descritas y que los niños necesitan ir a la escuela, jugar, o relacionarse sin miedo. Todo ello debe equilibrase coherente y científicamente con la necesidad de protección de la salud.
  4. Que se impulse y apoye a los centros educativos que están programando actividades al aire libre. Hay centros educativos cerrados “a cal y canto” como ninguna otra institución lo ha estado. Los niños/as no salen a realizar actividades como aprender matemáticas con elementos de la propia calle y no se permite entrar a los padres/madres u otras personas realizar talleres, y así hacer posible las comunidades de aprendizaje que vayan complementando la labor docente. Esto se podría realizar con las medidas preventivas oportunas, especialmente en espacios abiertos. Incluso las condiciones de seguridad que hoy tiene el trasporte escolar puede permitir su uso para salidas si se hiciera necesario. Es evidente que hay aspectos de la enseñanza que por razón de pandemia han de cambiar, pero este hermetismo de algunos colegios no tiene justificación científica. Recordamos la recomendación del comité de salud medioambiental de la AEP que establece que las actividades al aire libre son más seguras que las que se realizan en el interior.
  5. Por último, solicitamos que se hagan públicos:
    5.1 Los datos de transmisión comunitaria en los centros educativos. Entre menores y entre menores y adultos, y que se presenten dichos datos segregados por franjas de edad (menor de 6 años, entre 6 y 12, y mayor de 12) para poder evaluarlos y establecer nuevas medidas en los protocolos de forma objetiva y científica. Creemos que este estudio corresponde hacerlo a Salud Pública.
    5.2 Los datos de transmisión comunitaria entre en ludotecas y otros espacios públicos y privados, de cara a poder recuperar actividades extraescolares (con las medidas preventivas adecuadas), como se hace en otras C.C.A.A., si los datos confirman que la transmisión se comporta de forma similar a lo que lo hace en los centros escolares.

Hacemos un llamamiento a familias, centros educativos, AMPAs, FAPA, sindicatos, colegios profesionales, y asociaciones para adherirse de forma personal o institucional a esta solicitud, y poder revertir así medidas extremas y contradictorias que vulneran las necesidades vitales del desarrollo infantil. La infancia, especialmente la infancia en dificultades, ha pagado demasiado caro el precio de esta pandemia.

Pueden contactar con nosotros en escuelaycovidcantabria@gmail.com

(1) Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Feb 2021). Informe nº 66. Situación de COVID 19 en España. Casos diagnosticados a partir 10 de mayo. P.8.

(2) Liguoro I, Pilotto C, Bonanni M, et al. (2020). SARS-COV-2 infection in children and newborns: a systematic review. Eur J Pediatr.

(3) Revisión sistemática de Rusell M. Viner y otros. (2020). School closure and management practices during coronavirus outbreaks including COVID-19: a rapid systematic review.  The Lancet.

(4) Redacción Consalud. Un estudio de Vall d’Hebron concluye que la transmisión del SARS-CoV-2 de los menores de edad con COVID-19 a los adultos con quienes conviven es baja [Internet] Barcelona: Consalud; 31 Ag 2020 [consultado 17 Feb 2021].

(5) Centro Europeo para la prevención y control de enfermedades (2020). COVID-19 in children and the role of school settings in transmission – first update

(6) Brandal, L.T. et al. (2021). Minimal transmission of SARS-CoV-2 from paediatric COVID-19 cases in primary schools, Norway, August to November 2020.

(7) Lachassinne, E. et al. (2021).  SARS-CoV-2 transmission among children and staff in daycare centres during a nationwide lockdown in France: a cross-sectional, multicentre, seroprevalence study. The Lancet Child & adolescent health

(8) Pollán, M. et al. (2020). Prevalence of SARS-CoV-2 in Spain (ENE-COVID): a nationwide, population-based seroepidemiological study. The Lancet.

(9) Ministerio de Sanidad (Feb 2021). Actualizacion_311_COVID-19.pdf (mscbs.gob.es) (p.12)

(10) Deville, JG., Song, E., Ouellette, ChP. (2021). Coronavirus disease 2019 (COVID-19): Management in children. Edwards MS. (Ed.), UpToDate

 (11) Pedreira, JL (2020). Salud mental y covid 19 en infancia y adolescencia: visión desde la psicopatología y la salud pública. Rev Esp Salud Pública.

(12) Asociación Española de Pediatría. Comité de Salud Mediambiental. (2020). La Escuela en los tiempos de COVID-19: un enfoque desde la Salud Medioambiental Pediátrica.