Salud mental y COVID-19 en infancia y adolescencia: visión desde la psicopatología y la salud pública

RESUMEN

La pandemia producida por COVID-19 ha tenido un impacto de relevancia en la sociedad y también ha afec-tado a la infancia y adolescencia que, en general, ha sido el colectivo más silenciado. En este artículo se abordan los contenidos que afectan a la salud mental de la infan-cia y la adolescencia en el seno de la pandemia por la COVID-19, para ello se sitúa en la “cuarta oleada asis-tencial” en la categoría F54 de la CIE-10 (“factores psico-lógicos y del comportamiento en trastornos o enfermeda-des clasificados en otro lugar”) (figura 1). El mecanismo de presentación puede ser: reactivo-adaptativo ante la pandemia; factor desencadenante, ante una inestabilidad afectivo-emocional previa; descompensación de un pro-ceso preexistente. Las formas de presentación han tenido su fase de inicio, fundamentalmente, en el confinamien-to: con formas somatizadas, comportamentales, síntomas emocionales, reactivación de malos tratos a la infancia y reacciones de duelo disfuncionales. Los síntomas más prevalentes son de tipo ansioso o ansioso-depresivo. La respuesta al estrés de forma crónica, incluyendo el de bajo perfil e intensidad pero mantenido en el tiempo, posee re-percusiones de relieve para el conjunto de la infancia y la adolescencia. Sólo un escaso porcentaje presenta trastor-nos mentales de relieve, pero hemos de reconocer que al proyectarse sobre el conjunto poblacional infanto-juvenil podrían ser un número importante que pudiera ser subsi-diario de una ayuda más específica. El retorno a la escola-ridad va a representar otro momento importante, siendo de capital importancia las repercusiones del confinamiento, sobre todo en cuanto a conductas de tipo adictivo con las tecnologías de la información y la comunicación. La in-tervención por profesionales formados en salud mental de la infancia y la adolescencia es una prioridad para evitar evoluciones clínicas no deseadas o iatrogenia.

CONCLUSIONES

La pandemia ha evidenciado que el mundo emocional, afectivo y en definitiva, mental es relevante y tiene una importancia por sí mismo. Hay varios factores de interés a la hora de seña-lar la importancia en la infancia y la adolescen-cia de contemplar la intervención y la compren-sión desde la salud mental, pero también desde los niveles político-administrativos. La infancia no tiene una voz propia, pero demanda atención y cuidado desde una perspectiva de atención con proyección de futuro. Una interferencia en el desarrollo con el impacto de la pandemia es muy relevante: la enfermedad padecida por algún miembro de la SALUD MENTAL Y COVID-19 EN INFANCIA Y ADOLESCENCIA: VISIÓN DESDE LA PSICOPATOLOGÍA Y LA SALUD PÚBLICA13 Rev Esp Salud Pública. 2020; 94: 16 de octubre e202010141familia, fallecimientos y duelos familiares, la ruptura de la escolaridad y de las relaciones con sus amigos habituales, el confinamiento y sus consecuencias, los factores de “compensación” como el hiperconsumo de tecnologías de la información y la comunicación, la relación e interacción familiar, incluyendo la posible presencia de malos tratos o de violencia machista, la restricción de la movilidad. El acontecimiento fundamental en la salud mental de la infancia y la adolescencia, como consecuencia del COVID-19, está por ser eva-luado puesto que podrá tener su expresión defi-nitiva, a medio y largo plazo, por el impacto de la pandemia sobre la organización de la perso-nalidad y las experiencias emocionales.Las intervenciones de abordaje de estas si-tuaciones deben bascular en coberturas indivi-duales (psicoterapias individuales o grupales), apoyo familiar (counceling o terapia familiar), trabajo de interconsulta y enlace con los servi-cios pediátricos, escolares y de servicios socia-les, en definitiva, una concepción de salud men-tal infanto-juvenil de tipo comunitario que se enlace con la intervención de Salud Pública y de reconocimiento de la infancia y la adolescencia. Habrá una perspectiva de futuro a considerar: la teleasistencia en Salud Mental, con plataformas adecuadas, serán una realidad y hemos de saber integrarlas en esta situación asistencial.Todo ello desde la perspectiva de promoción de la salud y prevención de la iatrogenia, evitan-do el alarmismo o la precipitación en la inter-vención clínica, sea diagnóstica y/o terapéutica.